viernes, 13 de diciembre de 2013

Aprender a enseñar, enseñar a aprender: La educación en tiempos de TIC

Esta dualidad que posee el proceso de enseñanza-aprendizaje amerita un estudio más profundo, el ser tratada con mayor seriedad y el reconstruir los procesos de comunicación educativa.

No es un simple juego de palabras, para enseñar, debo aprender a hacerlo, pero el enseñar no debe detenerse -y menos ahora en los tiempos actuales- en reproducir conocimientos al más puro estilo bancario de la educación, sino que debemos buscar, al amparo y uso de la tecnología educativa, desarrollar en los estudiantes una actitud inquisitiva, unas ganas de averiguar de qué van las cosas, sobre todo, una actitud de investigar los ¿cómos? y los ¿por qué?, no quedarnos en el ¿qué? descriptivo de las cosas.

La educación en tiempos de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) debe ser transformadora, retadora, una educación que busque ahora sí y no solo en el discurso, la constante actualización de los docentes, así como el equipamiento adecuado de las aulas.

No se puede tener una verdadera democracia, si no se tiene un punto de partida común, y nada más básico que las aulas escolares, como un medio de demostrar el verdadero interés que tienen los gobiernos por remediar las cosas.

No se vale quejarse de los resultados en evaluaciones internacionales, si no se proveen los medios tales que permitan una verdadera competitividad.  Desde algo tan sencillo como los equipos de cómputo y el ancho de banda, a algo más complejo como es el desarrollo de competencias en docentes y estudiantes, la educación debe ser intervenida antes de que entre en coma, no solo con discursos, sino con acciones.

Es bueno tener el hardware y el software para educar, pero mientras no se tenga el humanware, todo está de más.

Saludos

jueves, 12 de diciembre de 2013

#EscenariosTec No llegamos al final

Definitivamente que no, no llegamos al final, porque esta semilla sembrada en las mentes y los corazones de los amables amigos del CITEP de la Universidad de Buenos Aires, es el comienzo para varios de los participantes en este curso, de un camino que nos permitirá mejorar nuestras habilidades docentes, en el desempeño de nuestra esperanzadora profesión.

Gracias a todos y cada uno de los que con sus aportaciones, sus opiniones y hasta su  #MariposaTecnhicolor, hicieron de este curso algo amigable, lleno de camaradería, que cualquiera pensaría que tomamos el curso de modo presencial y que nos conocemos de tiempo.

Espero que esta iniciativa sea la punta de lanza de muchas iniciativas similares, que permita la difusión y crecimiento de la ciencia educativa. Gracias nuevamente a la Universidad de Buenos Aires por su hospitalidad virtual y seguimos en el campo de batalla :)

 

sábado, 7 de diciembre de 2013

Educar para el liderazgo #escenariostec

A diario, se manosea tanto el término liderazgo. Vemos en las redes sociales un conjunto de presentaciones e imágenes con frases, a veces sacadas de contexto, con tal de amparar o justificar la idea que en ese momento revolotea en la cabeza de un wannabe con ansias de ser líder.

Sin ahondar en aquello que es  o no un líder, o en aquello o no, que es el liderazgo, mi reflexión la quiero conducir hacia el desarrollo de una visión crítica del liderazgo desde las aulas.  Así como se ha llegado a comprender la inteligencia humana desde la perspectiva de las inteligencias múltiples, debemos reconocer que tenemos liderazgos múltiples.  Lo importante, es que un rasgo o conjunto de rasgos de personalidad, lleven a una persona a tener seguidores, y eso, merece respeto.

El liderazgo como acción humana suele ser subjetivo. Para algunos Fidel Castro es lo peor, para otros, una insignia de la lucha contra el Imperialismo.  Para algunos Andrés Manuel López Obrador es un revoltoso, agresivo y peligro para México, para otros, un hombre con estatura para enfrentarse a las esferas del poder. Para algunos, John Maxwell representa la quintaesencia del liderazgo, para otros, es sencillamente un escritor con suerte.

Sin embargo, nos guste o no, todos ellos tienen algo preciado: seguidores. Todos han logrado un nivel de comunicación tal, que existe gente que escucha sus mensajes, los cree y los defiende. A riesgo, de que entre todos los liderazgos: sociales, políticos, religiosos, educativos y empresariales, se cuele algún liderazgo negativo, algún liderazgo que vaya contrario sensu de los valores positivos, o que busque manipular, para beneficio de las estirpes del poder y el consumo, las mentes de nuestros jóvenes.

Éste es el lugar de la educación para el liderazgo.  Enseñarlos desarrollar una visión crítica de los discursos  y la congruencia de quienes lo emiten. Congruencia tanto personal, como medida contra la realidad del mundo.

Pero amén de ello, debemos enseñarlos a ejercer el liderazgo, a trabajar en equipo, cooperativamente y aprovechar, depende las características y  conocimientos de cada cual, mediante intervenciones a pequeña y gran escala, los distintos liderazgos existentes. No apagarlos, no asesinarlos porque ya encontramos un líder que nos simplifica el trabajo, para entonces desentendernos de lo que nos toca hacer.

Esto sería el primer paso, ¿quiénes lo podremos dar?

Un saludo a todos los participantes del Curso y a la Universidad de Buenos Aires por esta iniciativa.

 

 

jueves, 5 de diciembre de 2013

#escenariostec Educar para la tecnología

Hasta hace algunos años, la tendencia educativa era trabajar espacios de aprendizaje, que tuvieran contexto próximo para los educandos, de los cuales tuvieran un marco de referencia, mismos que, desarrollando ciertas habilidades, les concederían un aprendizaje significativo.

El mundo evoluciona y como teoría pedagógica, nos hemos centrado en el desarrollo de competencias, que no está peleada con la moda pedagógica antecedente, ni mucho menos con otras más antiguas, pero evidentemente, no es la panacea que venga a solucionar los problemas educativos.  La aplicación rudimentaria de portafolios de evidencias no implica educar por competencias, pero bueno, ése es otro tema.

En el ínter, se ha estado combinando y aprovechando el uso de tecnologías como apoyo a la docencia y el aprendizaje, le pregunta que cabe hacerse, ¿estamos preparados para educar con tecnología? Probablemente sí.  Pero, ¿lo estamos para educar para la tecnología? Tengo mis serias dudas, paso a compartir mi reflexión.

En un mundo digital, donde día con día los media y las aplicaciones tecnológicas se amplían junto con sus posibilidades educativas, cierto es que se tiene poco control y aprovechamiento de su uso en el aula.

En las aulas pululan los Smartphones y las tablet, utilizándose dentro del espacio educativo para fines lúdicos, individualmente o a través de un social networking, alejándolos del proceso bidireccional de  Enseñanza - Aprendizaje. Es aquí donde se precisa el trabajo del docente, quien se ve rebasado muchas que si no todas las veces, por la andanada de equipos, configuraciones, datos y aplicaciones que los jóvenes conocen, y que podría parecer, los distraen de lo que consideramos importante: su educación.

Educar con tecnología no es simplemente conectar un proyector DLP o una pantalla LCD a mi computadora para transmitir una presentación con diapositivas. Eso es ser corto de miras y no atrae la atención del estudiante, cuando el puede ingresar a issuu, prezi o cualquier otro almacén de tareas y presentaciones, donde probablemente algún docente o compañero que expone, descargó dicha presentación.

Educar con tecnología implica aprovechar todas las ventajas de ésta, para reducir tiempos de procesamiento y búsqueda de la información, en aras de fomentar los tiempos de discusión, puesta en común e inclusive, de compartir dichas reflexiones con otros grupos en el espacio virtual.  Y más allá: educar con tecnología debe darnos tiempo y espacio, para aprender no solo conceptos, si no la manera de aplicarlos en el mundo real.

En contraparte, educar para la tecnología, es educar para un consumo responsable y la aplicación plena de todas las posibilidades que ésta nos brinda. Mientras el docente no establezca reglas claras y fomente valores como el respeto: a los compañeros, a la clase, a los propios docentes e incluso a los padres que financian los estudios, poco se puede hacer.

Educar para la tecnología es desarrollar una conciencia crítica, sentarnos a comprender en conjunto con alumnos, directivos, padres de familia y empleadores las posibilidades de la tecnología, y establecer un contrato social tecnológico para su uso, ése sería un buen primer paso.

Un saludo a los colegas de la Universidad de Buenos Aires, y a los participantes en este curso virtual. #escenariostec

 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Liderazgo educativo

Una de las funciones más importantes que tenemos quienes nos dedicamos a una labor educativa, es la de ser guías, faros, ejemplo para quienes están bajo nuestra responsabilidad formativa.

Nada más perverso que tener enfrente de un grupo o en la dirección de un plantel, a una persona sin unidad de vida, ¿cómo dará testimonio de respeto, tolerancia, honestidad, trabajo, y todos los valores que se quieran añadir, alguien que no lo tiene en su vida personal? No se puede predicar beber agua mientras se toma vino.

El liderazgo tiene muchos matices y definiciones, y no me detendré a definirlo aquí, lo que es muy cierto y la literatura lo acepta es que:

  • El líder empieza a serlo, no se puede autonombrar ni pedir que así se le llame -un buen líder tiene la elegancia, la finura y la modestia de no pretender ser más de lo que es-.
  • El líder da testimonio con su actuar, un líder que trabaja, puede formar trabajadores, un líder que estudia, puede compartir experiencias de aprendizaje.
  • El líder es coach de sus colaboradores y leal con sus compañeros y competidores.
  • Un líder tiene vocación de servicio, no de tener servidumbre.
  • Un líder tiene la capacidad de jugar en equipo, con profesionalismo, sin repartir flores.

Lo mismo trasciende al aula, el profesor llega a ella porque es su empleo, por casualidad de la vida, no escoge a los alumnos, a lo más, escoge a la escuela, misma situación por la que sus estudiantes lo son: escogieron la escuela, y es en esta feliz coincidencia donde se les dará el trabajar juntos.

Así las cosas, debe compartir sus conocimientos, enseñando a los demás a trabajar con calidad y hacerlo juntos. Debe tener vocación de servicio para repetir la misma lección aunque crea no tener ya maneras de abordar el tema -de hecho debe investigar más- y lograr los aprendizajes esperados.

Los docentes de primeras letras son quizá los primeros líderes que fuera del entorno familiar tienen los jóvenes. ¿No sería bueno ser recordado como quien influyó positivamente en la vida de alguien? Ése es el verdadero liderazgo.

Un saludo desde UVM Reynosa hasta la U. de Buenos Aires.

 

 

sábado, 23 de noviembre de 2013

La mejor pregunta

¿La mejor pregunta que jamás me ha hecho un estudiante?

Es fácil recordarla...

¿Para qué nos va a servir ésto?

Es común que autoritaria o paternalistamente lleguemos a pensar que lo que enseñamos y la manera en que lo hacemos es lo correcto, sin detenernos aunque sea un solo instante a revisar el contexto, la situación actual y la tendencia futura.

Enseñar algo porque sí, o porque viene en el programa, sin tener las bases ni la posibilidad de explicarle al estudiante su probable utilidad, nos deja en mala posición ante ellos.

Esa pregunta fue un reto que me ha acompañado, y he tratado a lo largo de los años de tener la respuesta a la mano, a fin de convertir el cuestionamiento en un diálogo, una situación de aprendizaje.

Así, aprovecho la circunstancia, para ayudarles a construir desde la mayéutica, un nuevo conocimiento, o despertar el que tienen, sin a veces darse cuenta.

Un saludo desde Reynosa hasta Buenos Aires, a la América Latina toda.

#flashmobtec

viernes, 15 de noviembre de 2013

Educación y Tecnología

Cuando nos hablaban de la tecnología educativa hace muchos años, algunos pensábamos en las máquinas de enseñanza, el proyector de acetatos, la Sony Betamax con películas de Jacques Costeau y hasta el carrusel de filminas.

En todo momento, pese a la tendencia de muchos de hacer de la tecnología un fin más que un medio, me ha quedado claro que el educar es mucho más que el transmitir una información o un conocimiento, pero siento que a muchos profesores no.

Recientemente en una reunión de trabajo de docentes universitarios, alguno se quejaba amargamente que en su aula de clase falta tecnología educativa, que cómo era posible que universidades menores tuvieran aulas inteligentes y nosotros no.

Ahí recordé una frase que compartía con mis alumnos de Maestría en Educación en #EdecDeMonterrey, cuando inauguramos el aula inteligente y estaban todos entre encantados y azorados: hacen más falta maestros inteligentes que aulas inteligentes. Un aula inteligente puede esconder por un tiempo a un mal docente, pero no mucho.

Un aula que sea más inteligente que el maestro es un desperdicio, un maestro más inteligente que el aula es una ventana de oportunidad.

Amo lo tecnología, me fascina, pero estoy claro que el docente inteligente, el curriculum (declarado y oculto), las interacciones comunicativas y el clima escolar, tienen una mayor influencia en los resultados que cualquier otra cosa. Triste el docente que haciendo presentaciones en power point siente que está in en tecnología educativa.  Porque el problema de aula es igual que el de la sociedad de consumo... ¿y el día que se va la luz?, ¿el día que falla el proyector o no hay red de internet? ¿Dónde queda la clase? ¿Dónde queda la inteligencia del profesor? Los tiempos difíciles desnudan las verdaderas competencias de las personas.

Espero que este acompañarnos en el curso "Escenarios educativos con tecnología" de la Universidad de Buenos Aires, nos permita conocernos, ampliar nuestras capacidades, pero sobre todo, reflexionar en la importancia de una buena preparación docente, que se sienta en las aulas, que incida en cambios positivos que a mediano y largo plazo, podamos observar orgullosos.

Cordiales saludos desde Reynosa.