viernes, 15 de noviembre de 2013

Educación y Tecnología

Cuando nos hablaban de la tecnología educativa hace muchos años, algunos pensábamos en las máquinas de enseñanza, el proyector de acetatos, la Sony Betamax con películas de Jacques Costeau y hasta el carrusel de filminas.

En todo momento, pese a la tendencia de muchos de hacer de la tecnología un fin más que un medio, me ha quedado claro que el educar es mucho más que el transmitir una información o un conocimiento, pero siento que a muchos profesores no.

Recientemente en una reunión de trabajo de docentes universitarios, alguno se quejaba amargamente que en su aula de clase falta tecnología educativa, que cómo era posible que universidades menores tuvieran aulas inteligentes y nosotros no.

Ahí recordé una frase que compartía con mis alumnos de Maestría en Educación en #EdecDeMonterrey, cuando inauguramos el aula inteligente y estaban todos entre encantados y azorados: hacen más falta maestros inteligentes que aulas inteligentes. Un aula inteligente puede esconder por un tiempo a un mal docente, pero no mucho.

Un aula que sea más inteligente que el maestro es un desperdicio, un maestro más inteligente que el aula es una ventana de oportunidad.

Amo lo tecnología, me fascina, pero estoy claro que el docente inteligente, el curriculum (declarado y oculto), las interacciones comunicativas y el clima escolar, tienen una mayor influencia en los resultados que cualquier otra cosa. Triste el docente que haciendo presentaciones en power point siente que está in en tecnología educativa.  Porque el problema de aula es igual que el de la sociedad de consumo... ¿y el día que se va la luz?, ¿el día que falla el proyector o no hay red de internet? ¿Dónde queda la clase? ¿Dónde queda la inteligencia del profesor? Los tiempos difíciles desnudan las verdaderas competencias de las personas.

Espero que este acompañarnos en el curso "Escenarios educativos con tecnología" de la Universidad de Buenos Aires, nos permita conocernos, ampliar nuestras capacidades, pero sobre todo, reflexionar en la importancia de una buena preparación docente, que se sienta en las aulas, que incida en cambios positivos que a mediano y largo plazo, podamos observar orgullosos.

Cordiales saludos desde Reynosa.

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