Se ha mencionado algunas veces, que el modo de educación corresponde al modo de producción, así las cosas, la facción dominante decide el qué y cómo se enseña.
Se tiende a creer que sólo en sociedades tiránicas o antidemocráticas, intentarán imbuir su pensamiento, a fin de modelar las personas que desean para su sociedad futura, para hacer prevalecer su modelo socioeconómico, su ideología, pero ¿no sucede lo mismo en naciones pretendidamente democráticas?
Peor aún, ¿será que en éstas últimas tenemos garantizado el acceso democrático a la red y al software? Son temas para reflexionar, pero no son el objeto de esta colaboración, solo su introducción.
Lo mencionado líneas atrás me viene a la mente por una situación muy concreta: En los sistemas educativos nacionales, se decide un currículum general y se deja, en mayor o menor grado, que los estados o provincias decidan algunos contenidos adicionales o complementarios.
En el tema de las redes de aprendizaje, sobre todo por su alcance mundial, ¿quién va a decidir lo qué se enseña, se aprende, se colabora y se comparte? ¿quién tendrá a su alcance la gestión de la red de aprendizaje? No es tema menor, porque si las comunidades más pobres estarán sujetas a lo que se les quiera compartir, el esfuerzo sería vano.
A mi modo de ver, la red de aprendizaje debe tener nodos interconectados sí, pero con cierto grado de autonomía, para que realmente se pueda construir conocimiento en cada nodo del sistema y subirse a la red para ser distribuido, sin menoscabo de la cultura, política o posición económica.
Se debe construir la tecnopedagogía no solo en la utilización de fierros (hardware), sino también en la construcción de la persona humana que queremos para el mañana.
Blog que pretende compartir reflexiones sobre temas sociales y educativos, considerados en su carácter de manifestación humana.
viernes, 6 de noviembre de 2015
martes, 3 de noviembre de 2015
De la clase vertical a la multidireccional #EscenariosTec
A lo largo de la historia de la educación, se han vivido diferentes etapas y modalidades, que no viene al caso desglosar en este espacio, pero sí hacer una breve referencia. Gran parte de ellas entran en lo que llamamos pedagogías centradas en la enseñanza, con un direccionamiento vertical (del maestro a los alumnos) y un currículo cerrado, muy específico.
El advenimiento de la computadora y sus aplicaciones educativas, aunado al acceso si bien no total y democrático, al menos cada día mas generalizado al internet, nos abre un abanico de posibilidades para el que quizá no estamos preparados, pero dentro del cual debemos de fungir.
Si antes se hablaba de una educación centrada en el docente, en la enseñanza, y cuando se empezaron a utilizar medios tecnológicos se manejaban como simples distribuidores, nodos repetidores o reproductores del proceso educativo, con el aprendizaje en red, como se puede concebir ahora, estamos ante la posibilidad de generar, distribuir, compartir y construir contenidos educativos de un modo omnidireccional.
Así, un docente o grupo de ellos, acompañados de sus estudiantes, pueden trabajar y compartir un proyecto educativo sobre un eje temático, y compañeros (docentes y estudiantes) de otra latitud pueden construir el suyo propio para compartirlo, discutirlo y generar nuevos aprendizajes desde la propia construcción y discusión.
Espero que esta semana, al trabajar sobre las redes de aprendizaje, podamos al menos, abrir la mente a nuevas posibilidades.
Un cordial saludo.
El advenimiento de la computadora y sus aplicaciones educativas, aunado al acceso si bien no total y democrático, al menos cada día mas generalizado al internet, nos abre un abanico de posibilidades para el que quizá no estamos preparados, pero dentro del cual debemos de fungir.
Si antes se hablaba de una educación centrada en el docente, en la enseñanza, y cuando se empezaron a utilizar medios tecnológicos se manejaban como simples distribuidores, nodos repetidores o reproductores del proceso educativo, con el aprendizaje en red, como se puede concebir ahora, estamos ante la posibilidad de generar, distribuir, compartir y construir contenidos educativos de un modo omnidireccional.
Así, un docente o grupo de ellos, acompañados de sus estudiantes, pueden trabajar y compartir un proyecto educativo sobre un eje temático, y compañeros (docentes y estudiantes) de otra latitud pueden construir el suyo propio para compartirlo, discutirlo y generar nuevos aprendizajes desde la propia construcción y discusión.
Espero que esta semana, al trabajar sobre las redes de aprendizaje, podamos al menos, abrir la mente a nuevas posibilidades.
Un cordial saludo.
jueves, 29 de octubre de 2015
TecnoPedagogía #EscenariosTec
Cuando como sociedad industrial hicimos pedagogía, diseñamos métodos para que los niños y niñas adquirieran ciertas herramientas básicas: leer, escribir y hacer cuentas. Por años, los métodos memorísticos centrados en el docente, han sido -y digo han sido porque siguen siendo- métodos con los cuales decenas o cientos de generaciones aprendimos.
De ahí que aunque existan docentes y escuelas que intenten nuevos modelos educativos centrados en el estudiante, muchos papás y mamás obligamos a los hijos a aprenderse las cosas como lo hicimos y tachamos de flojos a los maestros que no encargan tarea, o ponen deberes que consideramos irrelevantes.
En este tenor, existen discusiones sobre el uso que se les debe dar a las TIC en la educación, discusión que hoy día debería estar zanjada. Si vivimos en una sociedad de la información y el conocimiento, y el modo más adecuado de manejar ésta en grandes volúmenes es a través de las TIC, sobra estar discutiendo si deben usarse o no, en todo caso, debiera discutirse cuáles, bajo que modalidad y diseño pedagógico, y discutir sobre la democratización del acceso a la red (transparencia de la información y conectividad). Ello nos llevaría a construir sobre bases más firmes una nueva educación, una nueva pedagogía.
Pero aquí ya no hablaríamos de la educación asistida por tecnología, sino de una educación en la cual la tecnología es una condición sine qua non, algo inherente a ella, tal y como lo debiera ser, la formación competencial.
No podemos seguir insistiendo en que los docentes son alérgicos a la tecnología y que son neófitos en temas de computadoras e internet, los docentes debemos tomar carta de naturalización en la república digital, dejando de ser migrantes y volvernos residentes permanentes de ella, si se me permite la analogía.
Es simplemente una reconversión. Los docentes antiguos tenían cursos de desarrollo de materiales didácticos dentro de su formación. Así que ahora en vez de cartulinas tenemos videos y presentaciones, en vez de solo buscar en tarjeteros en bibliotecas, podemos acceder a bancos de datos, debemos cambiar como ha cambiado la industria y los servicios, adecuándonos a los tiempos que se viven. Si no he visto en los últimos 20 años, que me paguen un cheque en el banco revisando el tarjetero físico donde tenían el catálogo de clientes, ¿por qué habría de educar como se hacía hace 20 años?
Solo así, podemos empezar a discutir sobre una nueva pedagogía, una tecnopedagogía, que aproveche las ventajas del mundo digital, se centre en las necesidades de aprendizaje de los estudiantes y en el desarrollo de competencias a futuro, desarrollando habilidades de creatividad e investigación.
¿Tomaremos las riendas o nos dejaremos llevar?
De ahí que aunque existan docentes y escuelas que intenten nuevos modelos educativos centrados en el estudiante, muchos papás y mamás obligamos a los hijos a aprenderse las cosas como lo hicimos y tachamos de flojos a los maestros que no encargan tarea, o ponen deberes que consideramos irrelevantes.
En este tenor, existen discusiones sobre el uso que se les debe dar a las TIC en la educación, discusión que hoy día debería estar zanjada. Si vivimos en una sociedad de la información y el conocimiento, y el modo más adecuado de manejar ésta en grandes volúmenes es a través de las TIC, sobra estar discutiendo si deben usarse o no, en todo caso, debiera discutirse cuáles, bajo que modalidad y diseño pedagógico, y discutir sobre la democratización del acceso a la red (transparencia de la información y conectividad). Ello nos llevaría a construir sobre bases más firmes una nueva educación, una nueva pedagogía.
Pero aquí ya no hablaríamos de la educación asistida por tecnología, sino de una educación en la cual la tecnología es una condición sine qua non, algo inherente a ella, tal y como lo debiera ser, la formación competencial.
No podemos seguir insistiendo en que los docentes son alérgicos a la tecnología y que son neófitos en temas de computadoras e internet, los docentes debemos tomar carta de naturalización en la república digital, dejando de ser migrantes y volvernos residentes permanentes de ella, si se me permite la analogía.
Es simplemente una reconversión. Los docentes antiguos tenían cursos de desarrollo de materiales didácticos dentro de su formación. Así que ahora en vez de cartulinas tenemos videos y presentaciones, en vez de solo buscar en tarjeteros en bibliotecas, podemos acceder a bancos de datos, debemos cambiar como ha cambiado la industria y los servicios, adecuándonos a los tiempos que se viven. Si no he visto en los últimos 20 años, que me paguen un cheque en el banco revisando el tarjetero físico donde tenían el catálogo de clientes, ¿por qué habría de educar como se hacía hace 20 años?
Solo así, podemos empezar a discutir sobre una nueva pedagogía, una tecnopedagogía, que aproveche las ventajas del mundo digital, se centre en las necesidades de aprendizaje de los estudiantes y en el desarrollo de competencias a futuro, desarrollando habilidades de creatividad e investigación.
¿Tomaremos las riendas o nos dejaremos llevar?
miércoles, 28 de octubre de 2015
Escenarios educativos con tecnología
Hoy día, he tenido la oportunidad de reencontrarme con los estimados amigos del CITEP de la Universidad de Buenos Aires, quienes generosamente organizan el evento académico denominado: Escenarios Educativos con Tecnología, mismo que sirve como comunidad de práctica, mesa de discusión, lugar de encuentro, creación, diseminación y crecimiento, encontrando para la práctica educativa, un lugar entre lo real y lo posible.
Este encuentro académico en particular, es sumamente interesante, dado que aunque está guiado, quienes participamos en él tenemos distintas posibilidades de abordarlo, con modalidades desde la simple participación como visitante, interactuando, o más allá: interactuando y creando. En cualquiera de ellas se puede recibir un aprendizaje. La simple lectura de las reflexiones que comparten los colegas que participan, con un background académico y un desempeño laboral diverso, es en sí, enriquecedora.
Si a ello le aunamos los proyectos, el e-portafolio, los videos y los artículos de investigación sobre los que se reflexiona, estamos ante una oportunidad educativa muy generosa, abierta al público, sin egoísmos.
Aprender entre pares, construir nuestro conocimiento, superar las distancias, son posibilidades que nos brinda la tecnología educativa, y este encuentro en particular.
Recordemos que usar tecnología educativa no es solamente instalar una pantalla lcd en el aula, o una pizarra interactiva, no es dar tablet o laptop a los estudiantes. Tampoco lo es, elaborar una bonita presentación en PowerPoint o presentar un video con Movie Maker. Competir, convivir y coexistir en el aula con las TIC es nuestro reto, construir aprendizajes con los recursos disponibles, es nuestra misión.
Saludo a los colegas participantes y al CITEP por esta gran iniciativa.
Aquí seguimos.
Este encuentro académico en particular, es sumamente interesante, dado que aunque está guiado, quienes participamos en él tenemos distintas posibilidades de abordarlo, con modalidades desde la simple participación como visitante, interactuando, o más allá: interactuando y creando. En cualquiera de ellas se puede recibir un aprendizaje. La simple lectura de las reflexiones que comparten los colegas que participan, con un background académico y un desempeño laboral diverso, es en sí, enriquecedora.
Si a ello le aunamos los proyectos, el e-portafolio, los videos y los artículos de investigación sobre los que se reflexiona, estamos ante una oportunidad educativa muy generosa, abierta al público, sin egoísmos.
Aprender entre pares, construir nuestro conocimiento, superar las distancias, son posibilidades que nos brinda la tecnología educativa, y este encuentro en particular.
Recordemos que usar tecnología educativa no es solamente instalar una pantalla lcd en el aula, o una pizarra interactiva, no es dar tablet o laptop a los estudiantes. Tampoco lo es, elaborar una bonita presentación en PowerPoint o presentar un video con Movie Maker. Competir, convivir y coexistir en el aula con las TIC es nuestro reto, construir aprendizajes con los recursos disponibles, es nuestra misión.
Saludo a los colegas participantes y al CITEP por esta gran iniciativa.
Aquí seguimos.
martes, 15 de septiembre de 2015
¿Qué hacemos con las TIC?
No cabe duda que diariamente, nos vemos invadidos por la versión nueva y mejorada de cuanto aparato electrónico existe, incluyendo: computadoras, tablet, smartphones y pantallas, por mencionar los más comunes.
Al momento de que detectamos su salida, sea como observadores, usuarios o compradores compulsivos, nos ponemos a imaginar todo aquello en lo que vamos a utilizar la tecnología en cuestión. Cómo llevarla a mi salón de clases.
Si bien es más que necesario estar a la vanguardia, realmente estamos siendo reactivos ante la tecnología. Ignoro cuántos, pero no creo que muchos de quienes laboramos en la docencia, dediquemos momentos del día a soñar cómo debe ser el aula de clases en 2030. Salvo la sustitución de los pizarrones verdes y el gis por los marcadores y el pizarrón blanco, y la incorporación de un proyector, quizá hasta con pizarrón interactivo en vez de un carrusel de diapositivas, ¿qué ha cambiado?
Cierto es que hay instituciones que son vanguardia en el quehacer educativo y que constantemente innovan y rediseñan su pedagogía, pero, ¿el resto? ¿qué hacemos realmente? Si cambiamos el carrusel por una bonita presentación en PowerPoint, ¿qué valor agregado le estoy dando al proceso educativo? ¿En qué lo mejoramos?
Si hoy día usamos un grupo de Facebook para ponerle a los alumnos un aviso en el tablero o un mensaje vía inbox, ¿en qué les mejoramos el proceso educativo? Nos acercamos al medio que utilizan, sí, pero ¿le sacamos el mayor provecho?
Podemos utilizar Periscope, Skype, Twitter, Foursquare y todo el montón de aplicaciones que diariamente se generan, pero sin un propósito educativo, estaríamos en todo caso subutilizando las posibilidades de dichos instrumentos en la educación.
Refería al principio de esta reflexión que somos reactivos a la tecnología. Si queremos un nuevo ciudadano del 2030, debemos pensar qué clase de aula necesitamos y qué instrumentos se van a requerir, para que desde ahí, quienes diseñan la tecnología tengan ideas y orientaciones sobre las verdaderas necesidades a cubrir, ser actores principales y no tangenciales del proceso.
Al momento de que detectamos su salida, sea como observadores, usuarios o compradores compulsivos, nos ponemos a imaginar todo aquello en lo que vamos a utilizar la tecnología en cuestión. Cómo llevarla a mi salón de clases.
Si bien es más que necesario estar a la vanguardia, realmente estamos siendo reactivos ante la tecnología. Ignoro cuántos, pero no creo que muchos de quienes laboramos en la docencia, dediquemos momentos del día a soñar cómo debe ser el aula de clases en 2030. Salvo la sustitución de los pizarrones verdes y el gis por los marcadores y el pizarrón blanco, y la incorporación de un proyector, quizá hasta con pizarrón interactivo en vez de un carrusel de diapositivas, ¿qué ha cambiado?
Cierto es que hay instituciones que son vanguardia en el quehacer educativo y que constantemente innovan y rediseñan su pedagogía, pero, ¿el resto? ¿qué hacemos realmente? Si cambiamos el carrusel por una bonita presentación en PowerPoint, ¿qué valor agregado le estoy dando al proceso educativo? ¿En qué lo mejoramos?
Si hoy día usamos un grupo de Facebook para ponerle a los alumnos un aviso en el tablero o un mensaje vía inbox, ¿en qué les mejoramos el proceso educativo? Nos acercamos al medio que utilizan, sí, pero ¿le sacamos el mayor provecho?
Podemos utilizar Periscope, Skype, Twitter, Foursquare y todo el montón de aplicaciones que diariamente se generan, pero sin un propósito educativo, estaríamos en todo caso subutilizando las posibilidades de dichos instrumentos en la educación.
Refería al principio de esta reflexión que somos reactivos a la tecnología. Si queremos un nuevo ciudadano del 2030, debemos pensar qué clase de aula necesitamos y qué instrumentos se van a requerir, para que desde ahí, quienes diseñan la tecnología tengan ideas y orientaciones sobre las verdaderas necesidades a cubrir, ser actores principales y no tangenciales del proceso.
sábado, 24 de enero de 2015
Cuatro décadas de la ECE. #DEPECE. #ECE
Quizá quienes son ajenos a los quehaceres educativos, o sean de un estado fuera de Nuevo León, ignoren que la Escuela de Ciencias de la Educación está cumpliendo jubilosamente espero, cuatro décadas al servicio de la educación y de los educadores y estudiantes de nuestro estado.
Esta escuela, fue la primera, incluso antes que la UPN, en ofrecer la Licenciatura en Ciencias de la Educación para docentes en servicio, derivada de una necesidad planteada en un Congreso Sindical creo que en La Paz, BCS a principios de los setenta.
Esta institución ha brindado servicio desde 1975, y ha extendido sus ramas hacia el posgrado, impartiendo las maestrías en Psicopedagogía y en Administración Educativa, de la cual soy orgullosamente egresado, así como de un Doctorado, además de Diplomados, cursos y talleres, cubriendo un amplio espectro en el servicio educativo.
Ahi me tocó ser Secretario de la Mesa Directiva de Posgrado, durante la Dirección del Mtro. Arnoldo Leal Cordero, que fue cuando se dio la mudanza de posgrado de la Primaria Edmundo de Amicis, al edificio de la Escuela Fernández de Lizardi. Hablamos del ciclo 1999-2000 aproximadamente.
Mi experiencia como alumno fue interesante, retadora. Trabajé con docentes como Blas Martinez, Alfonso Cano Jaime, Gonzalo Rivera Gurrola, Domingo Castillo, el propio Mtro. Arnoldo Leal y Raúl Soto de la Serna, quienes en conjunto con el resto de la plantilla, crearon una escuela que sobrevive y se adapta al tiempo y la tecnología.
Mis felicitaciones a sus autoridades, alumnos, docentes y egresados, presentes y futuros, también a los ausentes, todos ellos han contribuido en algo a le grandeza de la ECE y con ella, a la de la educación. Cuarenta años es un buen principio.
Mtro. Gerardo Juarez
EX-A-ECE
Esta escuela, fue la primera, incluso antes que la UPN, en ofrecer la Licenciatura en Ciencias de la Educación para docentes en servicio, derivada de una necesidad planteada en un Congreso Sindical creo que en La Paz, BCS a principios de los setenta.
Esta institución ha brindado servicio desde 1975, y ha extendido sus ramas hacia el posgrado, impartiendo las maestrías en Psicopedagogía y en Administración Educativa, de la cual soy orgullosamente egresado, así como de un Doctorado, además de Diplomados, cursos y talleres, cubriendo un amplio espectro en el servicio educativo.
Ahi me tocó ser Secretario de la Mesa Directiva de Posgrado, durante la Dirección del Mtro. Arnoldo Leal Cordero, que fue cuando se dio la mudanza de posgrado de la Primaria Edmundo de Amicis, al edificio de la Escuela Fernández de Lizardi. Hablamos del ciclo 1999-2000 aproximadamente.
Mi experiencia como alumno fue interesante, retadora. Trabajé con docentes como Blas Martinez, Alfonso Cano Jaime, Gonzalo Rivera Gurrola, Domingo Castillo, el propio Mtro. Arnoldo Leal y Raúl Soto de la Serna, quienes en conjunto con el resto de la plantilla, crearon una escuela que sobrevive y se adapta al tiempo y la tecnología.
Mis felicitaciones a sus autoridades, alumnos, docentes y egresados, presentes y futuros, también a los ausentes, todos ellos han contribuido en algo a le grandeza de la ECE y con ella, a la de la educación. Cuarenta años es un buen principio.
Mtro. Gerardo Juarez
EX-A-ECE
viernes, 23 de enero de 2015
Recuperar nuestra historia #UMNE #AprenderASer
Supe de la existencia de la Universidad Mexicana del Noreste a mediados de 1987, en una Expo-Educativa que se hizo en los corredores externos del Antiguo Palacio Municipal de Monterrey. Una joven muy amable, que no me puedo acordar ni quién, me obsequió unos folletos en blanco y negro, donde se describían: la universidad, su pensamiento, la existencia de Diplomados Culturales y la información propiamente del programa académico de Contaduría Pública.
En ese tiempo pertenecía a uno de los grandes grupos de la humanidad: el de los que estudiaban Leyes. El caso es que lo dejé por la paz. Al paso de un año y medio exactamente, un poco decepcionado de los docentes que me daban clase en la Facultad de Derecho, decidí buscar nuevos horizontes y recordé esa universidad, recuperé mi folleto y tranquilamente me dirigí a conocerla.
Sobra decir algo en lo que muchos Ex-A-UMNE coinciden: me enamoré de las instalaciones. Su arcada, el eco bajo las cúpulas, el jardín central, el patio embaldosado, el sobrio color blanco y negro, la paz y camaradería que se respiraba...
Ahí estudié, y como muchos de los que amablemente me leen, fui marcado por la filosofía humanista que nos compartía en cada ocasión, con ejemplos, con palabras, con simplemente el saludo, el Rector, Ing. Juan Antonio González Aréchiga
.
Existen muchas historias, pero algo muy peculiar me queda grabado: la UMNE fue casa de muchas personas: alumnos, docentes, trabajadores, pero también, fue anfitriona de muchos literatos, ensayistas y profesionistas destacados: Krauze, Zaid y Carballo, por mencionar solo algunos.
Fue también semillero de investigadores, historiadores y artistas, dándoles (dándonos) un espacio para compartir nuestras ideas y sueños, lo cual instrumentaba a través de iniciativas como la Revista Aprender a Ser, que -por cierto- fue cuna de mis primeras colaboraciones académicas.
Esta revista, que el Rector nos regalaba a cada cual, a quienes fuimos sus alumnos de Ética Profesional, que distribuía entre los Consejeros, amigos de la universidad, y se hacía llegar gracias a los esfuerzos del personal de Bibliotecas, a casas de estudio, consulados y embajadas, al amparo de la franquicia postal, algo de lo cual Don Alfonso Gómez y Lili Álvarez podrán contar más de una anécdota.
Rogelio Ojeda, Efrén García, la Dra. Lidia Rodríguez y la Mtra. Beatriz Ramírez Wiella de González Aréchiga -entre otros- trabajaron siento que hasta horas de más, por dar forma y continuidad a tan interesante y longeva revista. Quizá en su tiempo no la valoramos como se debía, pero al recuperar la historia y compararla con otras revistas universitarias incluso actuales, la verdad, los contenidos no le pedían nada a nadie.
Algunos de nosotros conservamos ejemplares de la revista por alguna fotografía en escala de grises, por un artículo interesante, porque ahí se reproducían fotos de generación y las palabras que algún distinguido visitante o padrino de generación nos compartieron, pero también -como en mi caso- por haber tenido el honor de ser publicado, incluído entre sus páginas.
Es en este punto que, sabiendo que tenemos poco patrimonio tangible, poca historia publicada de nuestra institución, creo que debemos digitalizar el acervo de revistas de Aprender a Ser, y colocarla en algún servidor como Issuu o Wikimedia, para la posteridad.
Escribimos y vivimos muchas historias, y el espacio que Facebook y el grupo Aprender a Ser nos permiten recuperar algunas de ellas. Interesante sería, recuperar todo aquello que fue parte de nuestra vida, de nuestro ser universitarios.
"Aprender a ser" fue un enorme vehículo de conocimiento, sería hermoso volverla a leer, no por regresar a un pasado -ése no volverá-, sino para poder recordar que pequeñas iniciativas, hicieron una gran diferencia, y demostrar a los demás, que la creatividad y el corazón hacen grandes cosas y que siempre, la UMNE fue líder en formación humana.
Saludos
Gerardo Daniel Juárez Mtz.
LAE´92
En ese tiempo pertenecía a uno de los grandes grupos de la humanidad: el de los que estudiaban Leyes. El caso es que lo dejé por la paz. Al paso de un año y medio exactamente, un poco decepcionado de los docentes que me daban clase en la Facultad de Derecho, decidí buscar nuevos horizontes y recordé esa universidad, recuperé mi folleto y tranquilamente me dirigí a conocerla.
Sobra decir algo en lo que muchos Ex-A-UMNE coinciden: me enamoré de las instalaciones. Su arcada, el eco bajo las cúpulas, el jardín central, el patio embaldosado, el sobrio color blanco y negro, la paz y camaradería que se respiraba...
Ahí estudié, y como muchos de los que amablemente me leen, fui marcado por la filosofía humanista que nos compartía en cada ocasión, con ejemplos, con palabras, con simplemente el saludo, el Rector, Ing. Juan Antonio González Aréchiga
.
Existen muchas historias, pero algo muy peculiar me queda grabado: la UMNE fue casa de muchas personas: alumnos, docentes, trabajadores, pero también, fue anfitriona de muchos literatos, ensayistas y profesionistas destacados: Krauze, Zaid y Carballo, por mencionar solo algunos.
Fue también semillero de investigadores, historiadores y artistas, dándoles (dándonos) un espacio para compartir nuestras ideas y sueños, lo cual instrumentaba a través de iniciativas como la Revista Aprender a Ser, que -por cierto- fue cuna de mis primeras colaboraciones académicas.
Esta revista, que el Rector nos regalaba a cada cual, a quienes fuimos sus alumnos de Ética Profesional, que distribuía entre los Consejeros, amigos de la universidad, y se hacía llegar gracias a los esfuerzos del personal de Bibliotecas, a casas de estudio, consulados y embajadas, al amparo de la franquicia postal, algo de lo cual Don Alfonso Gómez y Lili Álvarez podrán contar más de una anécdota.
Rogelio Ojeda, Efrén García, la Dra. Lidia Rodríguez y la Mtra. Beatriz Ramírez Wiella de González Aréchiga -entre otros- trabajaron siento que hasta horas de más, por dar forma y continuidad a tan interesante y longeva revista. Quizá en su tiempo no la valoramos como se debía, pero al recuperar la historia y compararla con otras revistas universitarias incluso actuales, la verdad, los contenidos no le pedían nada a nadie.
Algunos de nosotros conservamos ejemplares de la revista por alguna fotografía en escala de grises, por un artículo interesante, porque ahí se reproducían fotos de generación y las palabras que algún distinguido visitante o padrino de generación nos compartieron, pero también -como en mi caso- por haber tenido el honor de ser publicado, incluído entre sus páginas.
Es en este punto que, sabiendo que tenemos poco patrimonio tangible, poca historia publicada de nuestra institución, creo que debemos digitalizar el acervo de revistas de Aprender a Ser, y colocarla en algún servidor como Issuu o Wikimedia, para la posteridad.
Escribimos y vivimos muchas historias, y el espacio que Facebook y el grupo Aprender a Ser nos permiten recuperar algunas de ellas. Interesante sería, recuperar todo aquello que fue parte de nuestra vida, de nuestro ser universitarios.
"Aprender a ser" fue un enorme vehículo de conocimiento, sería hermoso volverla a leer, no por regresar a un pasado -ése no volverá-, sino para poder recordar que pequeñas iniciativas, hicieron una gran diferencia, y demostrar a los demás, que la creatividad y el corazón hacen grandes cosas y que siempre, la UMNE fue líder en formación humana.
Saludos
Gerardo Daniel Juárez Mtz.
LAE´92
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