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lunes, 23 de noviembre de 2015

Escenarios con Tecnología: ¿y después del final? #EscenariosTec

Se dice que todo comienzo tiene un final, que las obras literarias tienen introducción, clímax y desenlace y que en la vida como en el fútbol, todo acaba cuando se da el silbatazo final.  Hoy reflexiono en estas frases y caigo en cuenta que estamos a punto de culminar esta experiencia de vida, este curso, esta amalgama de ideas que ha dado en llamarse "Escenarios con Tecnología", organizado a instancias de quienes dirigen y colaboran en el  CITEP de la Universidad de Buenos Aires, quienes generosamente lo abren a toda la comunidad educativa del orbe interesada en el tema.

A lo largo de cuatro semanas hemos aprendido, derruido, construido,  reconstruido y reconfigurado (depende el estadio vital-ideológico-educativo de cada uno de nosotros y el grado de aceptación de nuevas formas de hacer educación), nuestras ideas sobre el acto pedagógico.

Hemos tenido comienzo y casi llegamos al final, hemos tenido grandes momentos introductorios, aunque falta el clímax, constituido por la canción que hemos preparado y estamos ahora sí que futbolísticamente hablando, sobre el minuto 90 del partido.  Casi al final.

No sé que venga después de éste, solo espero que las personas aquí conocidas, las experiencias aquí compartidas y el bagaje que hemos adquirido, crezca, prevalezca y no desaparezca con el último tuit o el último post en la página de "Escenarios".

Quizá podamos ser una Academia, un Colegio, una Asociación o una Fraternidad de quienes hemos participado y sido parte de éste MOOC. Habrá otras ideas, habrá otras voces, ojalá ésto -insisto- no perezca. Es algo vivo, ¡Vale la pena!

Gracias a tod@s l@s coleg@s del CITEP y a l@s participantes en este Mooc.  Ha sido una experiencia grandiosa.


martes, 10 de noviembre de 2015

Recursos Educativos Abiertos #EscenariosTec

Pensar y construir la tecnopedagogía, no debe ser limitada por cuestiones socioeconómicas.   Los Estados y los diferentes actores del ámbito educativo, debemos encontrar mecanismos que hagan sustentable la operación de las escuelas, invirtiendo los recursos económicos, en aquello que nos permita tanto solventar las operaciones, como ir creciendo.

Estar a la vanguardia en tecnología, puede ser sumamente caro, si a ello le añadimos que en nuestros países el costo por ancho de banda lo es también -pese a algunas generosas iniciativas-, o que incluso existen comunidades sin conectividad o con una de muy baja calidad, no podemos esperar resultados de primera, con elementos físicos de tercera.

Claro está que muchas veces, la creatividad de los docentes, el apoyo de los padres y directivos, y sobre todo, el hambre de triunfo de algunos alumnos, se logran casos de éxito, que son precisamente noticia, por haber superado con inventiva y corazón, las carencias que se pudiesen tener.

En esto, nos encontramos ante la realidad  de una educación clasista.  Quienes tienen y pueden financiar la educación con tecnología de vanguardia lo harán, ¿y los que no?  ¿Dónde queda entonces el discurso de la democratización de la enseñanza?

He aquí el lugar de los recursos educativos abiertos (REA), iniciativa que hace uso de materiales, específicamente software de libre acceso, con el cual se pueden crear contenidos, que ayuden a mejorar el proceso de enseñanza - aprendizaje.

Por tomar un ejemplo ¿Para qué gastar en licencias de alguno de los software ofimáticos si tenemos acceso al Google Drive, Libre Office u Open Office?  ¿Por qué hacerlo si incluso Microsoft tiene versión On Line de su software estrella?

Existe software de comunicación, de edición de videos, de videoconferencia, de animación, de edición gráfica y un elevado número de aplicaciones de software libre, que nos pueden dar la oportunidad de crear nosotros, y aún más,  de invitar a los alumnos a crear sus propuestas y portafolios de evidencias, sin invertir más recursos que su equipo de cómputo base y su acceso a la red.

Por ello la importancia de democratizar el acceso, de abaratarlo.  Teniendo elementos básicos, los docentes y los estudiantes pueden crear una tecnopedagogía que se convierta en un hábito generalizado, no aisladas proezas o garbanzos de a libra.